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Artículo
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Autor
Médica Ki-beh Queretaro, Queretaro Tel: (442) 2.22.96.50 |
Nutrición es sentirte bien por dentro y por fuera - escrito por Stephanie García Benítez ¡Qué maravillosa es la envidia! Claro, cuando eres tú la de envidiar. Me parece que no hay una sola mujer en el mundo que no haya pasado a través de dietas, programas de ejercicios y secretos para adelgazar. Incluso el tema de “cómo perder algunos kilos” suele ser en algún momento uno de los puntos más tocados en las conversaciones entre mujeres (junto a los tópicos amorosos, las modas y los chismes, claro). Y por supuesto que yo no fui la excepción. No sólo estuve dispuesta aplicar las dietas más extrañas, como la de la luna, también consumí productos muy raros que supuestamente te ayudaban a adelgazar. Algunos de ellos tan nocivos para mi estómago que literalmente pasaba horas encerrada en el baño con un dolor terrible de estómago e intestinos. Hacer ejercicio, ni se diga. Tú sabes cómo es todo eso, primero comienzas muy animada el año, después de haberte propuesto por enésima vez en año nuevo, que está vez de verdad vas a bajar de peso para poder terminar con un cuerpo escultural muy parecido al de Haley Berry, Jennifer López o Beyonce. Asistes al gimnasio todos los días del primer mes, pero luego de no ver muchos resultados y de saturarte con actividades del hogar y el trabajo dejas de asistir. De ves en cuando vuelves a ir, pero casi siempre estás cansada o sin ganas. Entonces no sólo no bajas de peso, de repente descubres que incluso has subido un par de kilos más. “¡Dios mío! ¿Qué no puede uno ser súper modelo, o por lo menos no tener sobrepeso, sin necesidad de esforzarse?” Para mi sorpresa descubrí que sí es posible. Un día me encontré a una ex compañera de trabajo, tenía un par de meses que no teníamos contacto, y se veía espectacular. Había bajado como 12 kilos, por lo que me contó, aunque quizás sólo hayan sido 8 o 9, pero las mujeres solemos exagerar cuando se trata de presumir. Me contó que había ido con una nutrióloga y que había seguido una dieta diferente, incluso tuvo la osadía de pasarme una tarjeta del centro de salud donde la atendieron, porque (la muy descarada me dijo) “no te caería mal perder esos kilitos de más”. No voy a negar que sí tenía ganas de “perder esos kilitos de más”, pero pasaron un par de semanas antes de que se me pasara lo ofendida y finalmente tomar la tarjeta para llamar y agendar una cita con la nutrióloga. Fue maravilloso, descubrí qué mis días en el gimnasio no daban resultado debido a que no lo balanceaba con una dieta saludable. Además, estaba baja de algunos nutrientes, y estaba consumiendo otros de más. La doctora, no sólo me trato de forma profesional y muy agradable, sino que también me explicó que no se trata sólo de dejar de comer, sino de comer sano. Nutrirse, no significa que engordarás, sino que le darás a tu cuerpo los elementos que necesita para funcionar adecuadamente, y eso automáticamente te implica bajar de peso. Ahora no sólo bajé de peso (normalmente digo que son como 15 kilos, pero en realidad sólo bajé 11), sino que también me siento genial, tengo más energía y mejor humor. He aprendido a elegir y preparar los alimentos que ayudan a mi cuerpo a trabajar correctamente, y no es para nada un sacrificio donde me prive de cosas deliciosas. De hecho, ¡como exquisito todos los días! Es muy triste ver la manera en que cientos de mujeres nos sacrificamos en algún momento de nuestras vidas, dejando de comer o mal pasándonos; es mucho más triste ver a cientos de chicas caer en la bulimia o anorexia. Pienso que todas deberíamos de saber que el secreto de vernos y sentirnos bien, está en saber nutrirnos adecuadamente, sino me creen, consulten a un profesional. Mónica, 38 años. Derechos de autor registrados Me gusta |
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